martes, 17 de septiembre de 2013

Golpes de recuerdo

Volví a aquella noche de luces de neón y humo de cigarrillo.
Ilusos, despistados, desprevenidos.
Ahí estaba yo: camisa a cuadros, mini-jean, medias negras, botas de cuero.
Me entretuve recogiendo pedazos de amanecer, retazos de baile desenfrenado,
copas agonizantes de licor.

Deambulé, sorteando los cuerpos tumbados, fundidos,

estropeados por los excesos. Me observabas desde una silla, en un extremo del salón.
Han pasado varios años desde las primeras ausencias.
De repente estamos en un bar. Me descuido, te vas.
Me dejas sola con un conjunto de letras
que tardaré una vida en descifrar.


Apareceremos en el piso de tu pieza,

contándonos historias pasadas,
inventando un presente de secretos para los dos.
Cantamos, bebemos, saltamos...

Tienes otro rostro.

Me obligas a quedarme quieta.
Algo estalla en mí.
Quiero amarrarte, pedirte que no saltes sin sujetarme a ti.
No escuchas palabra alguna. Estás en trance.

El lapso dura poco,

pero es suficiente para devastarnos.
Me pregunto si volveré
a inclinar mi cabeza sobre tu hombro
para escuchar la misma canción.
Abandono las sobras de amanecer.
Intento recuperar fragmentos de
mí, extraviados por ahí...