Aún recuerdo aquella noche. Bailábamos entre el calor de los cuerpos. El ron lograba refrescar el ambiente y los pequeños cubos de hielo paralizaban las gotas de sudor. Te miré. Parecías irreal. La playa, la noche, una palmera más. Apenas empezábamos a construir un mundo, sin saberlo. El pañuelo de cuadros verdes y blancos rodeaba tu cuello. Luego lo desatamos y en el intento las figuras se unieron. Armamos un rompecabezas sin quererlo. Tardamos en encajar las piezas, en mirar la imagen completa. Mi cabeza estaba al lado de la tuya. Entre las tablas, se filtraba una luz lunar espesa. Era quizá la madrugada, o la intensa pretensión de detener el tiempo. No recuerdo la hora exacta, solo sé que fue lejos y hace mucho tiempo.
Escrito: Natalia Rivas
Escrito: Natalia Rivas


