Fatídico, laceral, asesino.
Las máscaras y los monigotes murieron.
Entre sus cenizas se retuerce el corazón enfermo, al ver que sus 31536000 latidos se extinguieron.
Y yo… sigo aquí.
Tratando de hacer hermosos castillos de ‘arena’ con el polvo
de los recuerdos carbonizados, calcinados…
Crédito foto: arte con sombras

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