Regresaría a ese parque con senderos, en los que solidifico
momentos con una cámara análoga. Me sumergiría en una piscina, con toda la indumentaria
intacta. Confeccionaría discursos coherentes con fragmentos de locuras
desabrochadas. Amaría las lunas extraviadas en cuentos espontáneos, jugaría a
adivinar, desataría misterios…Pero, ahora, sobre esta superficie dura, sospecho
que no volveré a reincidir en nada de esto. Quizá no es el momento de imaginarme.
Quizá esta helada habitación no es un
buen lugar para descubrir por dónde empezar. miércoles, 7 de mayo de 2014
Empezar
Y en este momento, en el que me concibo sobre
el piso de una habitación helada, no sé por dónde empezar. Me gustaría jugar
con el tiempo, hilvanar los peces de memoria que flotan dispersos. Entonces,
iría a esa casa que amaba, aunque siempre esté a medio construir. Correría por
la vereda, mientras el sol pinta pecas en mi rostro. Encapsularía atardeceres
en los que, impávida, miro las lombrices retorcerse. Volvería a repasar
la calle con nombre de provincia, donde las corrientes de aire caliente atacan
a todo cuerpo desprevenido. Esperaría a que una granizada de colores se
deshiciera sobre mi lengua.
Regresaría a ese parque con senderos, en los que solidifico
momentos con una cámara análoga. Me sumergiría en una piscina, con toda la indumentaria
intacta. Confeccionaría discursos coherentes con fragmentos de locuras
desabrochadas. Amaría las lunas extraviadas en cuentos espontáneos, jugaría a
adivinar, desataría misterios…Pero, ahora, sobre esta superficie dura, sospecho
que no volveré a reincidir en nada de esto. Quizá no es el momento de imaginarme.
Quizá esta helada habitación no es un
buen lugar para descubrir por dónde empezar.
Regresaría a ese parque con senderos, en los que solidifico
momentos con una cámara análoga. Me sumergiría en una piscina, con toda la indumentaria
intacta. Confeccionaría discursos coherentes con fragmentos de locuras
desabrochadas. Amaría las lunas extraviadas en cuentos espontáneos, jugaría a
adivinar, desataría misterios…Pero, ahora, sobre esta superficie dura, sospecho
que no volveré a reincidir en nada de esto. Quizá no es el momento de imaginarme.
Quizá esta helada habitación no es un
buen lugar para descubrir por dónde empezar.
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