jueves, 8 de mayo de 2008

La lágrima perdida en amorfolandia



La ventana de Cristal deja ver la gran mañana en la pequeña ciudad de Amorfolandia.
Muchas veces se había preguntado porqué se llamaba así, pues en la escuela a la que asistía-mentalmente- le habían enseñado que la palabra se derivaba de otra que significaba una mala formación… No lo entendía, para ella era todo tan normal…
Los árboles que tenían como frutos muchos lápices, las calles con sus barredoras automáticas que no permitían que se contamine la ciudad, las veredas con circuitos que detectaban cada paso y podían identificar claramente quién la pisaba, qué tanto había subido, las condiciones en las que se encontraban sus sistemas. Las casas en las que había cámaras de vigilancia que preservaban seguridad y los cambios en la ciudad.

Luego de horas de observar quien que pasaba por la callecita que pasaba por su casa, tratando de identificar algo deforme en su apariencia y sin lograr mucho éxito, decidió conectarse a su colegio a partir de los aparatos donde podía recibir sus clases personalizadas acerca de cómo inventar nuevas tecnologías para el desarrollo de Amorfolandia.

Un día se descompuso su transportador que le permitía recibir sus clases, y la llevó a otras épocas pasadas donde aun no existía la tecnología que ella tenía, apenas y el internet se estaba poniendo de moda, cosa que ya era obsoleta en la ciudad donde vivía.

Logró ver a unos seres extraños, a los que su profesora le había mostrado apenas en fotos, jamás pensó que podían existir. Vio fotos que le habían sido prohibidas, los mismos seres pero esta vez caídos, con un líquido rojo encima y sin nada que cubra sus cuerpos- para ella una clara muestra de deformidad- unos sobre otros inmóviles, desechos, estáticos, con rostros desfigurados… llegó a estremecerse y sin querer a sentir y una pequeña gota de un liquito transparente salió de sus ojos…

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